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"EL SÍNDROME DEL TRABAJADOR POR TURNOS"


Cuando hablamos de trastornos de la sociedad industrial, estamos abocados a plantearlos desde la psicopatología de las enfermedades profesionales. Por eso nos preguntamos con Bastide si en las diferentes profesiones hay factores que predisponen para algunas alteraciones mentales,o si, por el contrario, se eligen determinadas actividades profesionales a favor de situaciones íntimas en las que la descompensación intenta atenuarse en virtud del desempeño de funciones que atemperarían el desasosiego y el descontento mental que viven esas personas.


Así, en la relación persona- trabajo hay que distinguir dos variantes: las "exigencias de la tarea" y la "carga de trabajo" que traducen respectivamente, las características de la tarea y los efectos de esta sobre el organismo. Cuando analizamos la dimensión psíquica de la relación persona - trabajo, tropezamos con argumentos de orden histórico que conducen a la hipótesis de que, en trabajo, el aparato mental está en conflicto frecuente con la organización laboral.

El problema de la organización consiste en elegir y combinar los esfuerzos de las personas según sus características propias, de manera que puedan obtenerse los resultados que desean.


Enraizada en la organización del tiempo del trabajo, situamos la distribución de las jornadas en horarios que, como los del trabajo nocturno, alteran de forma muy significativa los ritmos biológicos, establecidos profundamente en el ser humano. En el caso del ritmo circadiano (nictameral o día - noche) encontramos un paradigma mas familiar, cuya alteración provoca consecuencias indeseadas para quienes se ven obligados a forzarlo por razones laborales.


La Fundación Europea para la "Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo" define el "trabajo por turnos" como una forma de organización en la que equipos independientes operan sucesivamente para lograr la continuidad de una modalidad de producción o servicio."

En el trabajo por turnos, especialmente el nocturno, el trabajador desarrolla unos cometidos con un esfuerzo suplementario, impuesto por el hecho de realizarlo durante el llamado período de desativación; por lo tanto se verá obligado a intentar descansar durante el día (período de activación), con un sueño diurno notablemente menos reparador que el nocturno. La repercusión de este tipo de jornada de trabajo en los índices de actividad laboral viene reflejado en tres parámetros:

1. Menor rendimiento

2. Reducción de la atención con repercusión en la seguridad laboral

3. Elevado índice de absentismo laboral.


Lógicamente existe una patología asociada al trabajo por turnos que el DSM-IV recoge como "Trastorno del ritmo circadiano". Este trastorno presenta especificaciones:

  • Presencia persistente o recurrente de un patrón de sueño desestructurado que obedece a una mala sincronización entre el sistema circadiano endógeno de sueño vigilia del individuo, por una parte, y las exigencias exógenas del esparcimiento y duración del sueño, por otra.

  • Las alteraciones del sueño provocan un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas de la actividad personal.

  • Las alteraciones del sueño no aparecen exclusivamente en el transcurso de otro trastorno del sueño u otro trastorno mental.

  • El trastorno no se debe a efectos fisiológicos directos de una sustancia (drogas, fármacos) o de una enfermedad.


El tipo "cambio de turnos trabajo" está constituido por un insomnio que aparece durante las horas que el individuo debería dormir o una somnolencia excesiva durante las horas que debería estar despierto, como consecuencia de un turno de trabajo nocturno o debido a un cambio repetido en el turno de trabajo.


Pero no es únicamente esta patología la que condiciona la vida de los trabajadores nocturnos. Al parecer existen variantes en la reacción de cada persona al sobre-esfuerzo que supone romper el ritmo circadiano, referidas fundamentalmente a la diferente motivación e integridad personal con que cada uno se enfrenta al trastorno del ritmo circadiano. Sin embargo en el transcurso del tiempo aparecen trastornos nerviosos o digestivos y, siempre, rupturas del ritmo de vida social de variadas e imprevisibles consecuencias (dificultad para las relaciones personales, sentimiento de soledad, ruptura de pareja, pérdida de identidad familiar, depresiones, suicidios, etc).

Por este motivo la experiencia del carácter penoso común desarrolla fuertes vínculos entre los trabajadores nocturnos, como suceden en otros ambientes laborales de riesgo (por ejemplo la minería).


Con los datos anteriores podría definirse un "síndrome del trabajador por turnos", consistente en:

1. Trastorno de sueño.

2. Trastorno nervioso en relación con la fatiga

2.1. Alteraciones de reproducción y la libido.

2.2. Astenia física matutina

2.3. Astenia psíquica

2.4. Trastorno del estado de ánimo

2.5. Trastorno somático (por ejemplo: cefalea matutina)

3. Trastorno gastrointestinales y pérdida de apetito.

Bibliografía:

Gil Hernández Fernando, Tratado de Medicina del Trabajo: Aspectos médicos de interés en salud laboral, 2° edición, España.: Elsevier Masson, 2012, volumen II, p 495, 496.


 
 
 

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